¿POR QUÉ ESTUDIAR COACHING?

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En la actualidad, dado los cambios de paradigmas que esta nueva era surgida a principios del Siglo XXI denominada Post-Modernismo ha estado imponiendo, uno de ellos ha sido pasar de lo individual a lo colectivo y por otra, pasar del liderazgo autoritario al liderazgo facultativo, en cuyos casos, requieren la implementación de otras habilidades adicionales de pensamiento y relación a las ya desarrolladas por el viejo sistema.

En principio, no sabemos trabajar en equipo, pues el apego a la costumbre de trabajar solos, a desentendernos de lo que ocurre a nuestro alrededor, a enfocarnos únicamente en aquello que nos toca, nos reafirma nuestra individualidad reforzando el egoísmo, indolencia, indiferencia y hasta el abuso, al no tener la conciencia colectiva desarrollada.

El hecho de ahora trabajar por procesos y no por funciones, obliga a todo trabajador a interactuar con los demás, pues a la vez de ser responsables de una parte del proceso, es también parte del resultado final, por lo que lo imposibilita desentenderse del resto de él por la vinculación que le ata.

Al ser parte del proceso sin importar la posición o lugar que ocupe, la persona se convierte en co-responsable del resultado final, por lo que hacerse cargo de lo que le toca es fundamental, pero no suficiente, ya que, trabajar así exige ir más allá de lo que marca el puesto al ser parte de un todo. En otras palabras, cada individuo se convierte en un socio del proceso y responsable del resultado colectivo. Sin embargo, al no tener esa conciencia y ser incapaz de interactuar con los demás, eso detiene, entorpece o dificulta el trabajo en equipo, por lo que el desempeño colectivo se ve mermado y es cuando a pesar de los esfuerzos individuales, los resultados no se dan como se desean, se afecta la productividad, el ambiente de confianza, la motivación y el ánimo de participar, el clima laboral, y se centra cada quien en lo suyo para justificarse a sí mismo sin un claro enfoque ni mayor interés por los resultados.

En la actualidad, dada la velocidad de los cambios, la exigencia de optimizar recursos, responder rápidamente a los clientes, compensar las ofertas de la competencia, requerir de colaboradores más maduros laboral y emocionalmente, obligan a que las organizaciones cada vez sean más planas y operar con equipos de trabajo autogestivos bajo un mínimo nivel de supervisión. Esto implica contar con líderes capaces de gestionar el desempeño de la gente de forma adecuada o eficiente y para ello requiere romper con toda esa clase de paradigmas limitantes y hábitos de actuación retrógradas que ya no responden a la modernidad.

Todo negocio:

  • Necesita un liderazgo visionario que sepa marcar o establecer metas realistas y a la vez desafiantes a sus colaboradores.
  • Requiere un liderazgo que faculte a los empleados para realizar con autonomía las tareas que le corresponde.
  • Demanda un liderazgo que empodere a las personas para que cada miembro tome decisiones dentro de los límites que le confiere su puesto.
  • Exige un liderazgo que al delegar otorgue al individuo el poder de actuación para asumir la responsabilidad ante los objetivos planteados.
  • Solicita un liderazgo que proyecte confianza para ensayar y probar comportamientos diferentes que estimulen el potencial no obstante de la posibilidad de un error.
  • Pide un liderazgo abierto y receptivo que esté dispuesto al diálogo ante la necesidad de exponer inquietudes y sugerencias.
  • Anhela un liderazgo que sepa valorar y apreciar las contribuciones, esfuerzos y logros de los miembros del equipo.
  • Reclama un liderazgo comprometido que vele por los intereses de los clientes, socios y colaboradores ante situaciones difíciles o complicadas.
  • Exhorta un liderazgo enfocado al servicio donde su poder sirva para destrabar asuntos o temas ante otras instancias para el logro de metas.
  • Sueña con un liderazgo que estimule el desarrollo del talento y se enfoque hacia la mejora continua y superación constante.
  • Espera un liderazgo que inspire a ir más allá y rete el espíritu emprendedor o creativo del equipo

¿Qué puede hacer entonces un ejecutivo como líder de una empresa para cumplir con tantos pedimentos y hacer que su equipo de trabajo se desempeñe de manera más efectiva? ¡Convertirse en un líder-coach! Para ello se requiere aprender la metodología del coaching y desarrollar las habilidades que favorecen un adecuado acompañamiento y gestión.

¿Qué es el coaching? Es una forma de acompañamiento cuya metodología conversacional permite transportar a una persona de un estado presente de menor recursos a un estado deseado de mayores recursos, generando estados mentales y emocionales óptimos como comportamientos diferentes para el logro de las metas.

La metodología del coaching hace que el líder desarrolle habilidades que van asociadas a la gestión, como son:

  • la capacidad para construir un ambiente de confianza que facilite el diálogo y la participación tanto individual como colectiva;
  • la capacidad de escuchar con el ánimo de entender los contenidos del otro;
  • la capacidad para establecer y fijar metas precisas, concretas y realistas con cierto matiz desafiante;
  • la capacidad para formular diálogos que ayuden en todo momento a esclarecer situaciones presentes y ser capaz de ampliar el horizonte de posibilidades de acción;
  • la capacidad de construir conversaciones para la coordinación o ejecución de acciones que canalicen los esfuerzos hacia los resultados deseados;
  • la capacidad de promover ensayos hacia la mejora continua y hacer del trabajo cotidiano un proceso de aprendizaje continuo que se convierta en una experiencia enriquecedora;
  • la capacidad de llevar a cabo retroalimentaciones efectivas que motiven a los colaboradores a reforzar comportamientos positivos, mejorar aquellos medianamente desarrollados, corregir conductas que entorpecen los avances o explorar nuevos comportamientos que incidan en un mejor desempeño individual y colectivo;
  • la capacidad de empoderar a los colaboradores para que asuman la responsabilidad que implica la toma de decisiones que exige el ejercicio de su puesto;
  • la capacidad de facultar a la gente a que piense y resuelva por sí misma sus propios acertijos que se le presenten ante la dinámica de trabajo;
  • la capacidad de retar al personal a que se atreva a hacer, experimentar o ensayar cosas diferentes con el objeto de explotar el potencial, optimizar tareas o procesos y llegar hasta innovar productos o servicios.

 

El Líder Coach se vuelve entonces en un facilitador de tres procesos en cuestión: a) el proceso de madurez que impacta en la forma de pensar y actuar de cada colaborador para mejorar su desempeño y como consecuencia sus propios resultados, b) el proceso interpersonal, al ayudar a que los miembros se comuniquen mejor en todos los sentidos, coordinen acciones y promuevan mayor colaboración en aras del bien común, y c) el proceso productivo que va hacia la optimización de recursos en favor de la calidad en el servicio al cliente.

De esta manera, al estudiar la Metodología del Coaching y desarrollar las habilidades que se requieren para ser un facilitador de procesos, el líder se faculta a sí mismo en cambiar hábitos de pensamiento como de relación y pasa de ser directivo o transaccional a transformacional al conducir a su gente a una dinámica de trabajo más autónoma, responsable y madura, que en lugar de exigir obediencia o buscar beneficios, ahora se enfoca en el desarrollo del potencial y búsqueda de sentido. En lugar de pensar por ellos y darle las soluciones ahora se trata de hacerlos pensar y ayudarles a elegir la mejor opción.

El empoderamiento es sumamente relevante en estos tiempos, y se basa en la idea de que quien está directamente en contacto con una tarea es la persona más idónea para tomar decisiones sobre dicha tarea. Otro factor a considerar es que si un trabajador siente que tiene una influencia real en la calidad del servicio o producto, el mismo se involucrará más en la tarea y se comprometerá a alcanzar los objetivos propuestos.

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