CIUDAD DE MÉXICO.- El Año Nuevo suele avivar una sensación de esperanza ante el deseo de que haya cambios favorables en todos los aspectos que nos permitan disfrutar la vida, sentirnos más seguros y estables, animados para prosperar y motivados para anhelar cosas buenas y novedosas. ¡Este es el punto en el me quiero centrar!
En el afán de generar cambios positivos, siempre surgen los famosos ‘Propósitos de Año Nuevo’, que están dirigidos hacia distintas áreas de nuestra vida.
En fin, es una temporada muy emocionante porque existen muchos motivos para plantearse cosas nuevas y salir de la rutina que tuvimos en el año anterior y que –por distintas razones– no hemos logrado.
¿Pero, qué sucede en realidad?, ¿por qué, a pesar de que queremos lograr distintas cosas, en el transcurso del año desistimos y al final no logramos nada?, ¿por qué renunciamos a eso que queremos con tanto ahínco?
No es que nuestros propósitos estén mal planteados, sino que necesitamos romper con el hábito de dejarlos en el aire y aprender a aterrizarlos a través de mecanismos concretos. De este modo, podremos traducirlos en metas para comprometernos realmente y lograrlas.
El valor de tener una meta
Albert Einstein decía: “Si quieres lograr algo diferente, tienes que hacer algo diferente”.
Para sentirnos seguros de que ya tenemos nuestra meta bien definida, tiene que cumplir con varias condiciones que nos motiven cada vez más durante el proceso para lograrla. Asimismo, la meta debe mantenernos enfocados en ella todos los días.
Esto reforzará nuestra determinación para conseguirla, sin importar que sea a corto plazo o esté diseñada para cumplirse a lo largo del año.
Cuando que la meta se asocia a una estructura y diseño de trabajo (que realiza cada persona con ayuda de un coach), genera sensaciones de seguridad que ayudan a que exista cada vez más motivación.
La motivación surge cuando nos percatamos de los avances que vamos teniendo a lo largo del proceso. Este tipo de estímulos nos ayuda a ser disciplinados de manera natural y espontánea para que hagamos realidad ese sueño o meta.
Un factor muy importante –que personalmente he experimentado– es que al aprender a plantearme metas cada año, dedicar un poco de tiempo en el diseño de ese programa de trabajo para lograrlas y luego apegarme a lo establecido, me ha ayudado a conseguir muchas de las cosas que me he propuesto.
De hecho, esto se ha convertido en un estilo de vida que disfruto año tras año porque tengo la convicción de conseguir lo que deseo.
Me gustaría hacerte un pequeño cuestionamiento para que reflexiones y te hagas consciente para que sepas si de verdad quieres conseguir lo que anhelas o simplemente te estás engañando. Estas son las preguntas que te invito a responder:
Recuerda siempre: “La persona que logra una meta u obtiene un beneficio sin esfuerzo, es una persona afortunada, mas no exitosa”.